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Observatorio Los Algarrobos, Salto, Uruguay Código
Observatory code
I38
Los Algarrobos Observatory, Salto, Uruguay
  HISTORIA - Background   
La construcción de OLASU
(Building OLASU)
Fecha publicación:  2015-07-15
Consideraciones básicas acerca del diseño y la construcción del observatorio (Canopus, Febrero 2007).
(Basic ideas about how the observatory was designed and built - Canopus magazine, February 2007.)
Cualquier apasionado por la astronomía sobrelleva tarde o temprano un proceso mental obsesivo de características bien definidas. En primer lugar, conseguir el “mejor” telescopio posible a su alcance (básicamente la misma concepción como cuando buscamos pareja: hasta que no estemos medianamente satisfechos de las bondades de lo que hemos sido capaces de obtener, la búsqueda no se detendrá). Alcanzado un estadio de mínima complacencia (que para algunos no llega nunca), invariablemente se desemboca en el proceso recurrente de pergeñar algún tipo de albergue permanente que facilite el uso del telescopio a disposición (¿sigo con las comparaciones?).

En mi caso, no bien el Meade LX-90 de 20 cm empezó a descubrirme sensaciones nunca antes experimentadas, supe que deberíamos pasar mucho más tiempo juntos. El sueño del “bulín” propio surgió entonces mucho antes de que nuestra relación amenazara desgastarse por la rutina de la cotidianidad, pero ciertamente resultó alentado por la creciente demanda en traslado y preparación que toda la parafernalia asociada a la fotografía celestial me insumía. Todos estos prolegómenos cada vez más largos atrasaban el ansiado clímax, y por tanto debían de ser definitivamente desterrados a la mayor brevedad posible.

Por unos tres años estuve dándole vueltas a la idea. Creo no exagerar si digo que me leí cuanta página de Internet encontré asociada a la construcción de observatorios para aficionados (y hasta varias más relativas a institutos profesionales). Compré libros, visité cuantos observatorios pude (desde Paranal para abajo, muchos) intercambié correspondencia con varios amables (y secretamente envidiados) colegas, y conocí todo tipo de soluciones propuestas, desde el diseño del pilar del telescopio, hasta cómo combatir la condensación y demás las calamidades posibles. Pregunté precios, obtuve varios presupuestos y saqué mis cuentas acerca de qué y a quién me convenía comprar lo necesario. Al final, sabía bien qué observatorio quería y cómo podía concretarlo.

De lo mucho que he aprendido en estos últimos tiempos en relación a observatorios para aficionados, quisiera subrayar que a mi criterio hay dos conceptos fundamentales, básicos, cuyo desconocimiento seguramente comprometerá el grado de satisfacción de largo plazo: (1) saber de antemano qué es verdaderamente lo que uno quiere (¿necesita?), tanto para hoy como para dentro de muchos años, y (2) saber que no existe el observatorio perfecto. Igual que como sucede con los telescopios, cada observatorio tiene sus ventajas y defectos. La solución que cada aficionado adopte dependerá de factores que le son propios e intransferibles. Pero, y a diferencia de los telescopios, divorciarse del observatorio ya construido sí será un problema mayor, por lo que antes de dar el gran paso habrá que estar bien seguros que el proyecto entre manos resistirá el seguro desgaste de una larga convivencia en conjunto.

Por lo tanto, lo que sigue no es la cátedra del observatorio “10 puntos”, sino simplemente la descripción de mi observatorio y de algunas experiencias aprendidas durante su construcción. OLASU fue concebido partiendo de la premisa básica de “investigar-divulgar-contemplar”, lo que devino en la necesidad de contar con dos habitaciones contiguas bien diferenciadas. Por un lado, un recinto básicamente circular coronado por una cúpula motorizada de 3,60 metros de diámetro, de chapa de acero galvanizado; por el otro, un “cuarto de control” de 4 x 4 metros, por donde se accede al observatorio desde el exterior. 

Los detalles constructivos básicos de la cúpula fueron tomados de la página web del amable y sagaz colega español Eduardo Benjumea (http://www.cangrejeras.hol.es), con quien he tenido el gusto de intercambiar innumerables emails y hasta varias conversaciones telefónicas. En su página aparece claramente descrito todo el proceso constructivo de su propia cúpula, por lo que a continuación solo describiré aquellas variantes vernáculas que por distintas razones debieron ser introducidas.

1) A los efectos de asegurar la estanqueidad de la cúpula, entre chapa y chapa se colocó (a sugerencia del propio proveedor de las chapas de acero galvanizadas) una especie de burlete de masilla especial con adhesivo en las dos caras (Ceresita “tacky tape”) que resultó una maravilla. Pese a los más de 3000 remaches utilizados, al menos hasta ahora ni una sola gota de agua logra “colarse”.

2) La compuerta de la cúpula, de casi un metro de ancho, consta de dos partes móviles que se desplazan apoyadas en rulemanes sobre guías de aluminio, pudiendo despejar hasta un recorrido máximo de 75°. Ambas compuertas son accionadas por un motor que las puede desplazarlas juntas o por separado: en el primer caso, la abertura resultante va desde el horizonte hasta los 75° de altura; en el segundo, desde 30° hasta 105° (es decir, 15° pasando el cenit). El sistema eléctrico que las mueve es un motor común de cortina de enrollar (ya viene integrado como motor/reductor), y demora unos 20 segundos en completar los 75°.

3) El giro de la cúpula (que en total pesa poco menos de 300 Kg) es accionado por un motor de idéntico tipo al utilizado para los portones eléctricos (lo que incluso permite la comodidad de accionarlo por control remoto). Una cremallera incorporada a lo largo de todo el anillo de soporte de la cúpula facilita su suave rotación, demorando también unos 20 segundos en realizar un giro completo.

4) Seis ruedas neumáticas externas, de unos 20 cm de diámetro, aseguran que la cúpula no se desplace lateralmente (trabajando una de ellas directamente enfrentada al motor de giro). Luego de varias “idas y venidas”, esta fue la satisfactoria solución encontrada.

Solo la cúpula le llevó más de tres meses de trabajo a un herrero especializado, al que ocasionalmente también le ayudaba otra persona. Sin embargo, debo destacar que muchas (me repito, muchas) tareas fueron hechas y rehechas en una suerte de variante penelopiana diurna, pero no buscando retardar innecesariamente la terminación de la cúpula sino en pos de alcanzar la perfección en cada uno de sus detalles, tanto desde el punto de vista práctico como estético.

Y a guisa de comentario final, debo reconocer que el esmero en grado sumo que pusimos en las terminaciones exteriores de la cúpula para que se viera y luciera con la delicadeza que hoy la distingue, se ve plenamente recompensado en los invariables comentarios halagüeños de todos aquéllos que por su cercanía aciertan a pasar … (algún que otro desprevenido pájaro o murciélago).

Quedo a las órdenes para tratar de desalentar a cualquier aficionado que esté pensando en empezar una quijotada parecida a la mía (bastará con escribirme a olasu@adinet.com.uy). Si entre su cónyuge, sus íntimos y yo no logramos persuadirlo, comprometo entonces mi ayuda y franca disposición para que no cometa los mismos errores que yo cometí (quédese tranquilo, colega, le aseguro que igual le quedarán muchísimos nuevos por cometer que serán de su exclusiva responsabilidad).
 
 
 EMA Observatorio Los Algarrobos, Salto, Uruguay.  by GGDB